Fuente : Juan Herbera  / Blog Desde la Taquilla

Nuestra querida media aritmética: ni conviene magnificarla ni despreciarla. Tomémosla como lo que es, una herramienta de análisis que, convenientemente ponderada, nos puede ser muy útil en múltiples ocasiones. Cierto que no es muy ilustrativa en aquello de que, si de dos personas una tiene un millón (de euros, un bocadillo, una casa, etc.) y la otra nada, la media nos dice que ambas tienen la mitad de todo (de dinero, de comida, de vivienda, etc.). Pero para estudios cuantitativamente más amplios y cualitatitvamente bien diseñados el promedio sí nos puede indicar realidades y tendencias a las que prestar atención por si conviene actuar sobre ellas.

En la industria cinematográfica ha sido y es muy común referirse al precio medio de las entradas como elemento de análisis y comparación. Su utilidad lo es, incontestable, cuando observamos una serie histórica de resultados de un mismo mercado (el precio medio en España, en la Unión Europea, en una zona determinada de un país cualquiera) o de una misma empresa o tipo de producto en un mercado concreto (el precio medio de tal o cual circuito, de las películas de un mismo género, etc.). Cuando decimos que el precio medio en España ha crecido mucho más que el IPC en los últimos 20 años es un dato muy ilustrativo. Y si comparamos esa evolución con el precio medio de otro país en el mismo periodo de tiempo el análisis se enriquece. Ahora bien, según qué utilidad queramos darle a esa media se nos puede complicar un tanto la interpretación.

Cuando decimos que el precio medio de la entrada de cine en España en el primer semestre de 2015 estaba muy próximo a los 6,20€ puede parecerle una exageración a quienes se hayan acostumbrado a ir al cine los miércoles a 3,90€, al tiempo que puede parecerle insultante a aquellos que hayan tenido que pagar 12€ o 13€ un domingo por la tarde incluyendo suplementos que pueden ir desde la compra por internet, las especificidades de ciertas salas, el 3D o, sencillamente, que se trate de un blockbuster en sus dos primeras semanas de estreno.

Ni que decir tiene que en un mercado, como pueda ser España, las diferencias de precio pueden venir determinadas por la ubicación geográfica de un cine (en 2014 el precio medio en la provincia de Madrid era de 6,45€ mientras en la de Cádiz lo era de 5,18€, casi un 20% inferior; el precio medio del conjunto del Estado era de 5,89€, un 9% más bajo que el de Madrid y un 14% más alto que el de Cádiz). Pero es que en una misma provincia o ciudad podemos encontrar notables diferencias de precio. Y en un mismo circuito. Y en complejos de un mismo circuito en la misma ciudad. La confusión podría ser tremenda si reducimos el objetivo del análisis y quisiéramos establecer medias que fuesen, primero entendibles y, luego, verdaderos reflejos de la realidad.

Estamos acostumbrados a manejar el precio medio nacional. Y últimamente ese dato ha dado pie a cierto intercambio de opiniones entre algunos analistas para establecer su verdadera utilidad a la hora de sacar conclusiones. Me voy a permitir hacer una lectura paralela que intente complementar algo sobre este tema, no sin el riesgo de que alguien pueda decir (y probablemente con razón) que no hago más que crear aún más confusión. Nada más lejos de mi intención.

Junto al dato del precio medio de España en los últimos cuatro años he querido mostrar el referido a los principales circuitos de exhibición de nuestro país. Son el Top-5  que, en 2012, aglutinaban el 37% del total de pantallas del país y generaban el 49% de la recaudación total reuniendo al 47% de los espectadores. En el primer semestre de 2015 las cinco mayores cadenas de cines suponían el 42% de las salas, el 53% de la taquilla y el 51% de la asistencia. La tendencia no tiene discusión: cada año que pasa los grandes circuitos reúnen más cuota de mercado, sea vista esta por número de pantallas, por recaudación o por espectadores.

Cuatro de los cinco circuitos han estado en ese selecto grupo cada uno de los años observados (desde 2012 hasta hoy mismo): ACEC, Cinesa, Kinepolis y Yelmo. El que completa el quinteto ha ido variando: fue Ábaco en 2012 y 2013, MK2 en 2014 y Ocine en el primer semestre de 2015.

En aquél 2012 el precio medio en el conjunto del país fue de 6,52€. Los cinco circuitos con mejores resultados presentaban una media de prácticamente 6,9€ por entrada vendida, un 5% más alta que la media nacional. Dentro de ese grupo encontrábamos una cadena con un promedio de 7,02€ y otra cuyo precio medio se situaba en los 6,92€.

Un año más tarde (ese 2013 en que se tocó fondo en recaudación y asistencia anual), el precio medio de la entrada en España era de 6,43€, un 1,4% por debajo del precio de 2012. Los cinco circuitos más potentes del año recaudaban el 51,5% de los ingresos totales y reunían al 49,5% de los espectadores. Su precio medio caía un 2% hasta los 6,72€ y estaba algo más del 4% por encima de la media estatal. El circuito con un precio medio más elevado lo tenía en 7,36€.

El año pasado la entrada media en España costaba 5,89€, más de un 8% más baja que en 2013. El Top-5 de cadenas de cine sumaba el 52% de la recaudación y el 50% de las visitas. El precio medio de sus entradas se situaba en los 6,11€, un 9% por debajo del que presentaban en 2013 y casi un 4% por encima del promedio general. El precio medio más alto de un circuito estaba en 6,60€.

Podemos concluir que los grandes circuitos han estado al frente de la reducción de precios. Al menos en lo que a promedio se refiere. Desgraciadamente este análisis no puede ser más detallado. A un servidor le gustaría poder presentar qué porcentaje de espectadores acudieron a las salas entre lunes y jueves y cuántos entre viernes y domingo y cual fue el precio medio en cada uno de los casos. Y ver ese detalle por cada uno de los grandes circuitos. Solo así podríamos calibrar las diferencias reales entre entradas pagadas a más de 10€ y las que que se han comprado por debajo de 6€. En mi modesta opinión, esa es la clave del funcionamiento del mercado; esos son los precios de referencia. Pero sin herramientas es muy difícil analizar y, en consecuencia, imaginar acciones correctivas.

Los resultados de los primeros seis meses de 2015 confirman la tendencia apuntada anteriormente en lo que a concentración de recaudación y asistencia se refiere. Los cinco circuitos con mejores cifras reúnen ya el 53% de la taquilla y el 51% de la asistencia con prácticamente el 42% de las pantallas. Su precio medio se situaba, a finales de junio, en los 6,40€ mientras a nivel estatal ese promedio estaba en 6,18€ (en ambos casos casi un 5% por encima del dato del conjunto de 2014). La cadena con un precio más elevado lo tenía en 6,87€.

Y sí, en efecto: para quienes en un cine de ese mismo circuito siguen pagando 3,90€ los miércoles ó 12€ los fines de semana ese promedio les es muy ajeno. Son las cosas de la estadística…cuando uno no puede ir más allá. Porque poder, se puede. Y entonces, pudiendo, todo tiene otra lectura.

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